Entrevista en cuarentena a Belén Palos

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Entrevista a Belén Palos, a razón del confinamiento

 

Con respecto a esta cuarentena (sí, se acepta cuarentena para cuando no se refiere a un periodo de cuarenta días, lo dice la RAE, lo hemos buscado) que, el día 22, supimos que se prorrogaría 15 días más, hemos decidido contactar con los autores de nuestra editorial para saber cómo estaba siendo para ellos este confinamiento: qué piensan, qué no piensan, qué comen, cuántas veces a la semana van a hacer la compra o nada de lo anterior.


E16: ¿Cuántos sois en casa?

BP: Somos dos humanos y un perro.

 

E16: ¿Ese número ayuda o dificulta la estancia?

BP: La facilita muchísimo, ya que por suerte estamos juntos por convicción y no por coyuntura. Pienso en todas aquellas personas que se han quedado atrapadas en espacios inseguros, de los que pensaban huir o que creían temporales (por mucho que a ese espacio se le llame “casa”), y para las que esta situación sea ahora mismo peor que una cárcel.

 

E16: En el caso de que compartas piso/casa ¿tienes tu propio espacio en ella? O en el caso en que vivas solo ¿hay algún cuarto o parte que la dediques como despacho para crear/trabajar?

BP: Ahora mismo estoy en una situación algo especial, ya que estoy viviendo en Amsterdam desde hace unos meses, y todavía me estoy acostumbrando a mi piso actual. Tengo una mesa con una butaca, justo al lado del balcón, que es un sitio perfecto para escribir, pero acabo usándolo poco… soy de escribir estirada.

 

E16: ¿Están siendo productivos estos días? Ya sea en el sentido laboral o creativo.

BP: En el laboral siento que se me ha duplicado la carga de trabajo, la comunicación a distancia añade varios puntos de dificultad, y en la empresa en que trabajo hemos tenido que adaptar un sistema bastante complejo al trabajo remoto, lo cual está todavía en proceso, y está añadiendo horas a mi jornada. Esto hace que me quede muy poco tiempo para el trabajo creativo.

 

E16: ¿Nos volvemos más perezosos en estas circunstancias?

BP: Seguramente mucha gente que se encuentre ahora con tiempo se sienta obligada a hacer algo “de provecho”, ya que tenemos muy inculcada la idea de la productividad, pero que a la vez esté muy agotada y estresada por la situación; que se sienta culpable de no tener las energías como para hacer todas esas cosas que se dicen que tienen que hacer. No creo que nos volvamos más perezosos, sino que estamos gestionando la situación como podemos.

 

E16: ¿Estás siguiendo la actualidad diaria? ¿A través de qué medios?

BP: Intento seguirla, pero en momentos acotados para no saturarme. Ahora mismo estoy leyendo la situación desde dos perspectivas, la española y la holandesa, que son diametralmente opuestas, no solo al respecto de las medidas que se están tomando o de sus valores sociales y económicos, sino también de cómo se proporciona la información desde los medios. Me sorprende muchísimo de aquí (al menos en la información a la que estoy teniendo acceso, que es limitada ya que no hablo neerlandés) el apoyo al gobierno, y lo hegemónica que parece toda la información que se da. Es totalmente lo opuesto a lo que sucede en España. Esto está siendo para mí un proceso de descubrimiento acelerado de periódicos y de sus posicionamientos: es fácil en tu país saber qué tendencias políticas tiene un medio, o qué línea editorial, mientras que en estos últimos meses había vivido aquí desconectada casi totalmente de la realidad política del lugar en el que vivo ahora. Me estoy poniendo al día a marchas forzadas. Es más casi un ejercicio metainformativo a estas alturas que otra cosa, ya que más que consumir información estoy en el proceso de analizar los discursos desde perspectivas que me son nuevas. La verdad, me temo, sigue siendo esquiva.

 

E16: ¿Cuál es (si para ti lo hay) el mejor artículo que has leído hasta ahora en lo que va de cuarentena?

BP: Relacionado con la pandemia me apunto la recomendación que ha hecho Eva Gallud, ya que no tengo nada mejor que recomendar.

 

E16: ¿Te ha dado tiempo ya de acabar la lectura de alguna novela?

BP: He acabado “La quinta estación” de N.K. Jemisin, un cruce entre ciencia ficción y fantasía apocalíptica que empecé antes de que empezase la pandemia, y que a medida que iba avanzando el mundo se iba poniendo igual de distópico.

 

E16: ¿Qué estás leyendo actualmente?

BP: Acabo de arrancar con el segundo libro de la trilogía anterior.

 

E16: ¿Te has enganchado a alguna serie? ¿Ha preferido revisitar los clásicos? ¿Nada de nada?

BP: Pues ahora mismo me quedan pocas horas entre el trabajo y las correcciones finales de mi libro, pero he empezado a ver Euphoria que hacía tiempo que tenía pendiente. Aunque en cuanto tenga algo de tiempo, más que en ver series, lo voy a invertir en leer y en jugar finalmente a “Death Stranding”.

 

E16: ¿Habías leído algún libro sobre pandemias?

BP: Me han venido varios a la cabeza, “La peste” de Camus el primero. Luego está “El decamerón”, esos cuentos que se van narrando unos jóvenes privilegiados mientras huyen de la peste bubónica encerrados en una villa florentina. Solo leí algunos de sus cuentos en la universidad, pero al acordarme ahora de ese marco y esos personajes me los imagino cercanos a nosotros, como millennials compartiendo memes para alejar un horror que acecha al otro lado de nuestras paredes. Pero sobretodo lo que se me viene a la cabeza pensando en esta pandemia es en algunos videojuegos: uno para el móvil de hace unos años, Plaga, pero sobretodo en la obra maestra que es “The Last of Us”. La segunda parte sale a finales de mayo y creo que también la jugaremos en cuarentena.

 

E16: ¿Es posible que, de esta que estamos viviendo, surja algún nuevo estilo literario o generación? ¿Es pronto para hablar de eso?

BP: Estamos ante una situación que está poniendo de manifiesto todas las fallas de un capitalismo despiadado, y no puedo imaginar que esta situación no vaya a remover todos los aspectos de nuestra vida tal y como la conocíamos. Ya lo está haciendo, forzándonos a romper patrones a nivel personal a los que estábamos muy acostumbrados. Pronto habrá que empezar a plantearse cuáles son las consecuencias de esta situación en lo público y en lo privado, y no veo cómo este cambio de paradigma, esta disrupción, no vaya a ser explorada en el terreno literario, aunque solo sea porque es un entorno seguro en el que moldear ideas.

O quizás el nacimiento de una nueva generación vaya de otra manera: creo que la literatura acaba de volver a la vida de mucha gente que no la sentía ya tan cercana. No solo porque tengan tiempo de nuevo para leer, sino porque nos encontramos viviendo algo que parece sacado de una película o una novela de ciencia ficción, a escala global, y hay mucha necesidad de contarse los unos a los otros lo que está pasando, de imaginarse cómo será el futuro cercano, dónde antes parecía todo muy rutinario. A veces ni tan solo para buscarle un sentido a la situación, sino a veces con una voracidad casi adictiva de narrativa. Quizás el público reclame voces nuevas, ahora que esta situación que parece de ficción ha irrumpido en sus vidas.

Aunque siempre hemos estado enganchados a la ficción. Las plataformas como Netflix o HBO venían invirtiendo muchísimo dinero últimamente en nuevo contenido. Pero en este nuevo paradigma vamos a notar una caída del ritmo de ficción al que estábamos acostumbrados, ya que muchísimas producciones de imagen real se han suspendido, y el desarrollo de nuevo contenido de animación, que se baraja como una alternativa en estos tiempos en que el distanciamiento social es una imposición, es lenta de producir. Por la parte que me toca por mi trabajo, me pregunto si viviremos una oleada de ficción animada, tanto en 3D y en 2D, que quizás intente llenar espacios que antes ocupaba la imagen real. Quién sabe cómo nutriría un cambio en el tipo de imágenes que estamos acostumbrados a consumir a la literatura, y viceversa.

 

E16: ¿Alguna canción, disco o grupo que os acompañe en el encierro?

BP: Me resulta imposible tanto escribir como leer con música, así que está siendo una cuarentena muy silenciosa.

 

E16: ¿Sales a aplaudir a las ocho de la tarde?

BP: Aquí no se está haciendo.

 

E16: ¿Qué es lo más raro que habéis visto hacer estos días?

BP: Creo que lo más raro es ver a la gente con actitudes normales, como si no pasara nada. La situación es tan extraña que nuestros pequeños gestos diarios se ponen de relieve en contraste con la situación. Salir a la calle, cruzarse con alguien, es ahora una experiencia casi inquietante.

 

E16: ¿Comida que más se haya repetido en vuestro menú?

BP: Por ahora aquí la compra no es tan complicada como en España, porque las medidas que están tomando son más laxas. Pero igualmente planteo la compra a varios días vista para no tener que salir más de lo necesario, así que se está estofando y guisando bastante. Ventajas del teletrabajo.

 

E16: ¿Qué es lo que más echas de menos de la normalidad?

BP: Echo de menos esta primavera que, tras un otoño e invierno de lluvias y viento, duele mucho más vivirla solo a través de la ventana. Echo de menos cosas que esperaba que iban a llegar pronto: la promesa de descubrir una ciudad nueva en bicicleta y con buen tiempo, conocer a gente y salir a vivir la calle.

 

E16: ¿Qué es lo primero que harás cuando todo esto acabe?

BP: Volver a casa a ver a la gente que quiero y está lejos, a darles un abrazo como si fuese el primero. Ver mar, bosque, cielo.

 

E16: ¿Cantas en la ducha?

BP: A veces me ha dado por ahí, pero no es habitual.

 

E16: ¿Cuánto tiempo eres capaz de aguantar la respiración?

BP: Prefiero no medirlo, así seguiré pensando que la respuesta es “indefinidamente”.

Categorías: DiarioEntrevistas

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