Pasión de editores

Querido diario,

 

llegados aquí, a este punto exacto, casi a punto de publicar nuestros dos siguientes libros, nos preguntamos qué nos define como editorial. Hablábamos esta mañana sobre escucharnos mutuamente, y dejar los pareceres externos en una urna de la que ir cogiendo papeles para, de nuevo entre nosotros, comentarlos. Todo pasa por ahí, por ese filtro que son las premisas que nos han llevado hasta aquí, a estar creando una línea editorial, un carácter no sólo estético sino personalístico.

Dudamos, como todos, sobre todo en un mundo competitivo como el editorial, en el que aparecen oportunidades imperdibles o en el que, en otras ocasiones, se fugan. Nos equivocamos, pero, repitiendo una frase dicha hoy: “Si nos equivocamos quiero que sea por una decisión tomada enteramente por nosotros”. Ahí reside el emprendimiento, el estilo, la esencia y, sobre todo, la posibilidad de aprender para mejorar.

En un libro se conforman muchas entidades. Al menos en los nuestros: página de cortesía, portada, obra, edición. Cada una procedente de una persona, con su talento, su idea, su deseo, su necesidad. Es responsabilidad nuestra aunarla, concretarla, darle sentido. Y para ello has de asumir cierto liderazgo, siempre a través de la empatía, respalda por el alma de la editorial.

Me gusta pensar que ante la literatura no vale el ego. Que el libro cobra sentido en sí mismo y se separa de la autoría, que queda relegado al lector, al que se le otorga la responsabilidad del encumbramiento o el desdén.

Lo único cierto es que, si seguimos aquí, es porque esto nos apasiona.

Acerca del autor: Editor

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